Espero que lo disfruten.
Segundas Oportunidades
La magia salvaje
siempre había sido peligrosa en humanos.
No era la magia de
aquellos relacionados de alguna forma con los Aesir asgardianos, era magia
ignota que surgía espontáneamente en midgardianos, y a la que incluso los
dioses menores temían.
El por supuesto,
como uno de los dioses mayores, como uno de los herederos al trono no tenia
nada que temer de esa joven mortal que lo miraba fijamente con ojos
tormentosos. Una bestia asustada lo miraba a través de esos ojos grises,
podía sentir su magia acariciándole con delicadeza pero con una advertencia en
su tono. El espíritu de la mujer reconocía en el a un ser superior, y así lo
hacia su magia, pero los ojos que lo miraban no decían nada de eso, solo
parecían desear hacerlo desaparecer con la mirada.
Sonrió burlón, pero
su voz fue suave, una caricia en sus oídos cuando hablo.
- Supongo que
habrías preferido que fuese Frigga quien respondiese a la llamada de tu magia.
Ella no era mas que
otra mortal buscando la inmortalidad en el mito de las manzanas de Idhun, pero
eso no pasaría jamás. Es cierto que esas frutas podían sanar lo que sea, pero
nada podía cambiar el ADN de un midgardiano y convertirlo en un Aesir. Aun así,
planeaba jugar con las esperanzas de la chica lo suficiente como para matar su
aburrimiento ahora que Thor estaba sin hacer nada que el pudiese arruinar en
Asgard.
La mujer solo rió.
Un sonido roto y horrible que llego a lo mas profundo de su ser, llevando la
desesperanza y la desazón con ella. Cuando le dirigió la palabra, allí donde su
voz había sido suave y hermosa la de ella era poco mas que un gruñido ronco.
- No me he
equivocado Loki Odinsson, Dios de los Engaños y las Mentiras. Dios de la Magia.
A ti te corresponde mi pedido.
Sonrió arrogante, le
gustaba que lo alabaran y mas aun si había sido convocado.
- ¿Y que pedido es
ese, mortal?
Quizás se lo
concediese si rogase lo suficiente.
La sorpresa se pinto
en su rostro en el momento en que ella llevo las manos al frente y abrió la
camisa que llevaba enseñándole el pecho. Su corazón latía frenético bajo su
piel, y esta brillaba con tonos tornasolados, casi como si su forma estuviese a
punto de desfigurarse, de cambiar en algo mas. Esta vez su voz fue solo un
susurro desesperado.
- La magia se debe
al dios de la magia. Si tienes algo de piedad en tu frió corazón de Aesir por
una pobre mortal, por favor clava una espada en mi pecho y liberarme de mi
sufrimiento.
No sabia como
actuar. Nunca se le había pedido a el, Loki, un acto de piedad. Los magos
solían rehuirle por miedo a que tomase su magia y ella se la ofrecía
libremente.
Como en trance
avanzo hacia ella. Poso la mano a pocos centímetros de su corazón, donde la
magia era mas salvaje y se arremolinaba alrededor de su mano con furia. Abrió
sus sentidos y se embebió en ella .
La oyó gemir, no
sabia si de placer o de dolor pero no le importaba realmente. La sentía como si
fuese su cuerpo, quemándose lentamente con una magia que ningún mortal debería
tener. Quizás el mito si era cierto y ella debería de haber sido obsequiada con
una de las manzanas de Idhun a fin de volverse Asgardiana, pero si ese hubiese
sido su destino el no la iba a dejar jamás alcanzarlo. No ahora que había
descubierto el dulce sabor de la magia entregada libremente, de su magia,
llenándolo y potenciado sus poderes. Con alguien como ella al lado proveyendole
de su magia, el podría llegar a ser imparable.
Dejo de tomar su
energía cuando sintió que el corazón bajo su mano se iba apagando. Cuando la
soltó ella cayo al suelo de rodillas. Su piel ya no brillaba y sus ojos no eran
grises, sino de un vivido color azul que le recordaba el cielo de los veranos
de su infancia. En lugar de haber desesperación en su mirada ahora había una
extraña alegría.
Extendió su mano al
frente y pareció desilusionada cuando unos débiles hilos de energía de un suave
azul broto de sus dedos. Su enojo fue palpable.
- ¿Por qué no
tomaste toda la magia? No eres conocido por tu piedad ¿Por qué no tomaste mi
vida tal y como te lo pedí? ¡Respondeme!
No le agrado el
tono, pero menos aun la mirada cargada de odio y desesperación.
- ¿Acaso estas tan
ansiosa de conocer a Hela, mortal? ¿Tal es tu deseo de morir que no dejarías
nada atrás? ¿No prefieres serle útil a alguien antes de perecer para siempre
del mundo?
La araña tejía su
telaraña, pero la mosca quería lanzarse directo a sus fauces.
- ¿Y de que
serviría? Dime ¿de que serviría si cada vez que el poder aumenta estoy a punto
de morir por combustión espontanea? ¿si cada vez que toco algo mi energía lo
quema?
Dime de que sirve
vivir cuando estas solo, y entonces lo haré.
Ella solo le había
dado pie, hizo un gesto que parecía noble y benevolente en la misma medida, y
puso en su rostro una expresión solemne digna de un dios.
- Entonces sirveme a
mi, mortal. Dame tu poder cada vez que este parezca quemarte. Rindete a mi y
sirveme, y a cambio yo te daré paz.
Vio en sus ojos la
esperanza.
Y fue suya.
Tres años habían
pasado.
Fallon se había
convertido en una agente de SHIELD y Loki no podía pensar que las cosas no
podían ir mejor para el. No solo podía embeberse de su poder cada vez que se le
viniera en gana, sino que ahora además de agradecercelo ella espiaba para el. Y
el reunía información que algún día podría resultarle útil.
El la había engañado
para no conceder su deseo y tomar ventaja, pero aun a pesar de que la mente
aguda de la joven pronto había develado sus verdaderas intenciones no le
molestaba. Era un trato justo porque por primera vez en un vida era feliz, con
el suficiente poder para resultar una ventaja en sus misiones pero no tanto
como para consumir todo a su paso.
Por fin, después de
quince años sin poder tocar nada, ella podía revivir lo que había perdido en su
quinto cumpleaños y tocar las cosas a su alrededor sin quemarlas. Podía comprar
un vestido sin asegurarse de que la tela fuese ignífuga, podía acariciar las
mejillas de aquellos que le resultaban queridos, podía caminar tranquila cerca
de los puntos de poder sin sentir que este la llamaba para convertirla en un
catalizador. El Dios del Engaño la veía una vez al mes, y entonces durante dos
o tres días ella era tan débil como una persona normal hasta que su poder se
restaurase lo suficiente.
Era una herramienta
para el dios, y lo sabia. Pero no le importaba eso, ni en que usase su poder.
Si queria destruir el mundo que lo hiciese, porque ella le debía su corazón, su
alma y su felicidad. Y sabia que queria hacer para pagarle por ellas.
Había caído.
El Bifrost estaba
roto por lo que no podían ir a buscarlo, pero el también.
Su cuerpo había
sobrevivido la caída desde los cielos de Asgard hasta el duro suelo de Midgard.
Los poderes de los que disponía no habían servido de nada a la hora de frenar
la caída, y ahora los había perdido. Pensó en como se tendría que estar
sintiendo esa mujer que conoció hace siete años ahora que todo el poder que el
había absorbido de ella debería de haber regresado a su cuerpo. Sonrió pensando
que no era el único que sufría en esa noche estrellada.
Miro las estrellas.
Para el eran la cosa mas hermosa de todos los Nueve Reinos. Probablemente la
única cosa que había amado sin que su cariño se corrompiese jamás.
Intento incorporarse
cuando sintió una presencia de Aesir acercándose, pero su cuerpo estaba
demasiado dañado. Dudaba recuperarse algún día, menos aun sin su poder. Dejo su
cuerpo en paz, y en su lugar giro la cabeza.
Sus ojos fueron
deslumbrados por una luz azul de gran intensidad que caminaba hacia el. Su
corazón latió frenético, al pensar que una estrella podría haber bajado del
cielo para el, pero toda emoción paso cuando la presencia se acerco y el
alcanzo a distinguir los rasgos a través de la luz.
Era Fallon, la muer
que durante siete años le había alimentado con su poder.
La mirada fría de
esta era algo que el jamás espero ver. Tampoco las enormes alas blancas de luz
a su espalda, proyectadas por su poder. Ella era magia pura, literalmente. Se
sorprendió cuando ese ser de luz se arrodillo a su lado. Cuando hablo, su voz tenia
el eco de muchas voces que eran una detrás de la principal.
- Rompiste tu parte
del trato, Loki Odinsson.
El sonrió sombrío.
- Yo no tengo nada
que ver, soy Loki Laufeysson, un Jotun, nunca un Aesri.
Ella poso una mano
sobre la suya y el contacto le quemo. Ahogo un grito, no le daría el gusto.
- Eso pierde
relevancia aquí, Loki ¿Qué vas a hacer? Ese cuerpo maltrecho nunca mas podrá
embeberse de mi poder, tampoco estas en condiciones de matarme y dudo que algún
día vuelvas a ser aceptados en los círculos de los Nueve Reinos ¿Qué planeas
hacer con esa alma oscura que palidece ante la luz? ¿Cómo vas a cumplir con tu
parte del trato?
La ira apareció. El
era un príncipe, ella una simple maga de nada ¿Cómo se atrevía a cuestionar sus
actos, sus capacidades?
- ¿Qué harías para
salvarme? ¿Qué vas a hacer para alejarme de esta oscuridad que he abrazado
voluntariamente?
La respuesta de ella
pronunciada con voz fría lo sorprendió mas allá de toda regla.
- Te entregaría mi
alma y mi vida, y junto con mi corazón que ya te pertenece viviría por ti.
- ¿Y eso que
significaría para mi?
Ella sonrió por
primera vez desde que estaba junto a el.
- Una segunda
oportunidad equivalente a la que tu me regalaste hace un tiempo -. Su sonrisa
se ensancho -. Tomare tu interés por un si.
Se inclino, y apoyo
sus luminosas manos sobre la cabeza del asgardiano caído. El esperaba dolor,
pero la luz solo le trajo paz. Era casi como si ella expulsase la oscuridad de
el de un modo físico, se sentía como volver a nacer. Y es que eso es lo que ella
estaba obrando en el, todo su poder se concentraba en volver el tiempo atrás
para el Jotun, en pelear contra las leyes de la física con la magia para
cumplir su promesa. Cuando el dios sintió su cuerpo disgregarse y vio que a
ella le pasaba lo mismo no pudo ocultar su miedo.
- ¡Espera! ¡¿Qué
estas haciendo?!
Su voz fue calmada
cuando respondió, con los ojos grises clavado en los verdes.
- Borrando lo que es
para volver a lo que pudo ser. Arrancando la pagina del libro del destino y
reemplazándola con una en blanco. Quitándote todo, arrancando todo lo que
fuiste, eres y puedes llegar a ser, para otorgarte la primera y ultima segunda
oportunidad de tu vida. Si la arruinas, no volverás a encontrar en los Nueve
Reinos ser mortal o inmortal que te de otra.
- ¿Por qué?
Ahora que la
oscuridad había sido quemada lejos, sentía preocupación por el destino de su
salvadora. Su sonrisa triste no hizo mas que estrujar su corazón.
- No es mi vida lo
que estoy sacrificando, sino mi alma. No iré al Valhala, no revivre después
del Ragnarok; será como si nunca hubiese existido en este mundo. Pero no me
arrepiento de esto, porque a cambio de una simple alma mortal una inmortal
puede enmendarse. Por eso mismo si traicionas mi confianza en ti todos te darán
la espalda, porque muy pocas veces desde el Principio del Tiempo las almas se
han desvanecido sin rastro.
Le tomo un segundo
procesar sus palabras mientas los cuerpos de ambos se consumían con la luz, un
segundo de silencio antes de que las lagrimas apareciesen en el rostro del Dios
del Engaño. Todos los Asgardianos llorarían la perdida de un alma de los Círculos
del Mundo, simplemente era algo que no podía pasar. De ella ya solo quedaba la
parte superior del torso, los brazos y la cabeza, todo envuelto en luz cada
segundo mas brillante. Sintió su mano, esta vez cálida acariciar sus cabellos,
y sus labios sobre su frente como Frigga lo besaba cuando era niño. Un ultimo
susurro fue todo lo que oyó mientras su cuerpo acababa por consumirse.
- Vive, Loki. Lo
único que conservaras de esta vida será tu nombre, ruego porque no comentas los
mismos errores una vez mas y que olvides todo… incluso este momento en el que
naces a un nuevo ser.
No tuvo tiempo de
cuestionar sus palabras, porque el cuello de ella acabo de consumirse y ahora
que solo quedaba su cabeza y sus cabellos rubios al viento se volvió mas
brillante que nunca y toda Fallon acabo en una explosión.
Ella se había ido
para jamás volver.
La luz quemo los
nervios de sus ojos, y volvió a sentir que el poder le quemaba. Abrio los ojos
que había cerrado y al no ver nada supo que estaba a las puertas de su fin.
Su ultimo
pensamiento como Loki Laufeyson u Odinson, como se lo prefiera llamar, fue un
agradecimiento hacia esa mujer.
La luz envolvió el
cuerpo inerte de Loki, que parecía hecho de pequeñas partículas que se
mantenían juntas solo por la fuerza de una extraña voluntad.
No quedaba nada de
la persona que había sido, y no había oportunidad de que regresase jamás a eso.
Un alma a cambio de la limpieza de otra.
La magia salvaje
obedeció la ultima voluntad de su ama, y comenzó a cambiar el cuerpo del jotun,
adaptandole al alma que contenía ahora. Y dejando una hoja de papel debajo del
cuerpo del infante, que lo único que contenía era la leyenda de su nombre: Loki
Ifreann.
Alma nueva, cuerpo
nuevo.
El primer llanto de
una nueva vida se oyó en el silencio de la noche del desierto. Y el primer
recuerdo del nuevo Aesir fue el ultimo de su antigua vida: un ser de luz
besando su frente.
Esperemos que pueda continuar pronto.
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