Las mismas comparten la característica de ser series en las cuales la religión tiene un alto impacto en la narrativa, en una más evidente que en la otra.
![]() |
| Mi copia tiene este arte de tapa, y tengo la mala costumbre de no tolerar las que no lo tengan por suerte o por desgracia. |
Fue la primera saga de fantasía de la que oí hablar con la salida de la primera película, cuyo libro fue el primero que leí. Devore cada una de sus entregas hasta que no hubo más y fue la primera serie con la que sentí esa sensación de vació al terminarla y dejar ese mundo atrás. También fue víctima de mis atroces intentos de fanfiction a una corta edad, y marco muchos de mis derroteros fantásticos por muchos años, aunque tuvo una gran competencia con 'El Señor de los Anillos' en ese aspecto.
Con esta serie no me di cuenta del subtexto religioso hasta que alguien me lo menciono - si tenía menos de diez años y la religión era algo que interesaba poco y nada en esa época, muy a pesar de estar haciendo la catequesis para la primera comunión. Esa nueva información no cambio la vista que tenía sobre la saga hasta mucho tiempo después.
![]() |
| Siguiendo con la tradicion - creada por la imagen anterior - esta vuelve a ser el arte de tapa de mi propia copia. |
Me enamore al instante del mundo de Lyra, y el concepto de daimonions resultaba tan atractivo a mi yo de doce años que por un tiempo estuvo en todo lo que escribía. Por supuesto, habiendo ya concluido ambas, 'Las Crónicas de Narnia' y 'El Señor de los Anillos', fue solamente lógico que mi mente se centrara en conseguir los libros de 'La Materia Oscura'.
Fue la tercera saga que termine, y una que tuvo un gran impacto. Cada libro era más complejo en las ideas y el mundo que presentaba, y si bien en estos el contexto en el que estaba pintado la religión era más que evidente, tampoco le di una importancia más allá de la artística antes de que mi viejo me lo sacara a la luz.
![]() |
| True story, aunque soy la primera en admitir que mis argumentos a veces pueden ser... punzantes. |
Mi fe nunca fue una parte importante de mi persona, una vez que mi mente se ponía a ello quería mas creer en mundos como Narnia que en un paraíso o un infierno. Creo que de hecho si me aferre a las creencias por tanto tiempo como lo hice fue parte de algún deseo de que mi fe fuese recompensada con mi persona siendo enviada a uno de esos mundos que tanto amaba después de la muerte - yo soy la primera en reconocer que era una niña muy perturbada.
Ahora bien, todos los creyentes a mi alrededor hablan de la creencia como si fuese algo sagrado, algo que te cambia la vida; mi propia voluntad de creer comenzó a desaparecer cuando yo no sentía nada de eso. Ok, te joden con la cancioncita del granito de mostaza desde la primer clase del catecismo, pero no solo no percibía ningún beneficio por aceptar ciegamente lo que me decían, sino que además se sentía mal el ser deshonesta, el fingir que eso significaba algo para mí cuando en realidad no era así.
En pocas ocasiones pise una iglesia después de mi Primera Comunión, no más de diez y todas por causas de fuerza mayor - léase, familia o escuela -, nunca de propia voluntad. Las primeras veces comulgue porque era lo que se esperaba de mí, y ya las ultimas ni me moleste.
A los quince años me declare no creyente y atea y seguí con mi vida - también declare mis intenciones de dominar el mundo, pero a esas nadie les hace caso. Esa declaración inicio un periodo de mi vida en el cual fui intolerante a cualquier cosa religiosa que se me acercara, e incluso intentando influenciar a amigos y familiares para que vieran las cosas de mi modo - 'Yo vi la luz, entonces ahora debo iluminar a otros' quizá el movimiento que más demostraba la influencia que la religión había tenido en mí, ¿les suena la conquista de América?
Casi inmediatamente después de declarar mi nueva fe - o falta de la misma - comencé a odiar la saga que me había llevado a la lectura - ¿quién se creía que era ese ingles muerto para intentar influenciarme a creer en cuentos? Ya se había ganado parte de mi disgusto con el séptimo libro, un final que no solo me había decepcionado por su simpleza - quizá finalizar 'El Retorno del Rey' con sus toques agridulces me había moldeado en algo mas cínico, pero me gusta ver que no todo termine bien - y además había cometido lo que me parecía un crimen fatal: había eliminado de la imagen al personaje del primer libro con quien más me había identificado, Susan. Por supuesto, tampoco ayudaba nada que en la época en la que abandone la saga lo que él había criticado en la Pevensie mayor formaba gran parte en lo que deseaba para mi propio futuro. Aún estaba en la época en la que deseaba encajar y aceptarme a mí misma no era tan sencillo.
Odiar la saga fue una decisión infantil, pero razonable en su momento. Y por supuesto, si no me gusta la que te pinta todo color de rosa, ¿por qué no poner en un pedestal a la que hacia todo lo contrario? - no que duraría mucho, 'El Silmarillion' estaba a punto de caer en mis manos y nunca nada ha sido capaz de reemplazar el mundo de Tolkien desde entonces.
'La Materia Oscura' tenía todo lo que deseaba en esos tiempos: una protagonista fuerte, aventuras incomparables, un amigo que siempre estaría allí para ti porque básicamente era parte de ti, muchos mundos, una magia apoyada en ciencia y - para nada extraño para el que me conoce - una historia de amor tejida en la trama, y eso sin contar el final, en el que pienso y a mis veintiún años aun me trae lágrimas.
De repente esa era la saga que me aseguraba de leer una vez todos los años, un hábito cada vez más complicado a medida que los libros a mi disposición aumentaban y otros medios requerían mi tiempo. Y de repente esos eran los mundos que quería crear y la clase de aventura que quería vivir. Y si bien 'La Materia Oscura' no fue lo que me empujo al ateísmo, fue la única cosa que me sirvió para validar mis creencias y darme una forma de justificación durante el periodo iniciar donde el rechazo de mi nueva elección era quizá más marcado - ahora como que ya no le importa a nadie siempre que no intente adoctrinarlos.
![]() |
| Me comentaron que el Lado Oscuro ofrece galletas... ¿o ese era Darth Vader? |
Comencé a centrarme en crear mis propios mundos y esconder mis fanfictions bajo el nombre de 'ejercicios literarios'. Y cuando no lo hacía me sumergía en los que habían creado otras personas, sea en forma de videojuegos u literatura, y no volví a tocar el tema de la religión - ya cerrado y concluido para mí - si no fuese para comprender algún detalle cultural de una obra que estuviese leyendo o educarme un poco sobre como contrarrestar argumentos religiosos que viniesen contra mí.
Se me prendió la mecha de nuevo al jugar Dragon Age Inquisition - más que nada porque no solo confirmaba mi deseo de que la religión también fuese cuento - porque con la admisión de Mythal y Fen'harrel y el estado del mundo anterior, no me costó ni medio minuto formular una teoría de que el 'Hacedor' no existía y sentirme satisfecha en haber probado una vez más que mi camino era el correcto.
Un bache que tengo con la religión desde hace mucho, es la hora de incluirla en mis propios mundos e historias.
Cuesta ponerte en los pies de algo que te resulta imposible comprender, y de hecho había sido incapaz de crear exitosamente ningún sistema religioso hasta octubre pasado, donde logre crear cuatro de un tirón. Por supuesto, la mayor dificultad de ese proceso es decidir hasta donde quieres llegar.
Cuando construyo mundos me gusta saberlo todo: podes nunca salir de un país, pero yo necesito saber si es un planeta o no y a qué tipo de galaxia pertenece si la respuesta es afirmativa - ya ni hablar de si el universo esta en expansión o en contracción (una de las razones por las que trato de no meterme en ciencia ficción). Crear un sistema religioso, para mí, implica el responder la pregunta de si algo de lo que estoy poniendo en papel es real o no - y va en contra de mis principios volver a alguna deidad real, lo cual fue el ápice del problema.
La solución a esto fue usar la religión como vector y móvil: el mundo de 'Las Tierras Navegables', la serie a la que pertenece el mundo al que me refiero en esta sección, fue moldeado por las dos religiones que se alzaron al inicio de los tiempos modernos, de manera similar que nuestro mundo.
Y si, conservo una lista mental que dice: 'este sistema es chamuyo, el otro es posta aunque no tan dios ex machina para todo, de este ni a sus seguidores les importa si existe o no ya que es más código moral que religioso, y de este ultimo la verdad que ni yo se'. El avance verdadero está en que mis personajes creen en la deidad de su elección y suelen encomendarse a ella - y yo los dejo.
![]() |
| Susan 'La Gentil'. Un fanart que encontre por ahi. |
Para contextualizar un poco.
Junto a mi rechazo a la idea de Lewis de dejar a Susan fuera de Narnia, una vez que mi defensa de ella se apagó y yo misma comencé a patrullar otros mundos donde ese rechazo no se sentía personal, redirigí mi desprecio del autor hacia ella. Era ira y escandalo ¿cómo podía está loca rechazar la idea de Narnia y las aventuras que allí había vivido cuando muchos de nosotros estábamos atrapados en este mundo e incapaces de huir de él? Se tiene que entender que la rebeldía adolescente en mí, más que algo contra la autoridad o mis viejos, se expresó como un intenso deseo de escapar este mundo mundano - eso cuando no intentaba encajar y ser normal, dependía del día en realidad.
En fin, después de años de desprecio, vino a mí como una epifanía. De la nada entendía a Susan, y más importante, comprendía que quizá de haber estado en su lugar muy probablemente habría tomado la misma decisión.
Para dar más contexto.
La epifanía llego a mí en el contexto de crear una nueva historia donde la gente prácticamente sufre y sigue sufriendo – el que es familiar con mis novelas sabe de qué hablo. Ni con la muerte te podes escapar, y es extremadamente interesante el estudiar las consecuencias psicológicas que eso conlleva, sea depresión o demencia.
Y esta parte de contexto era mucho más larga antes de que, en la edición ortográfica, me percatase de que se había borrado por accidente y tuviese que reconstruirla.
El caso es que al crear a ese mundo y a esos personajes llamo a mi mente la imagen de Susan, y vi entonces algo que me había resultado imposible ver en mi juventud, porque no tenía ni el contexto ni la experiencia para ello.
Pensémoslo así, ¿cómo se sentirían al ser arrebatado de su mundo para ser ordenado a salvar uno que luego has de gobernar? ¿Y después de habitar esa tierra por años, construir una vida y crecer hasta la adultez allí el ser devuelto a ese otro mundo que habías dejado atrás y olvidado? ¿Y para colmo en la forma de un niño otra vez? - de hecho al percatarme de esto vi con nuevos ojos la escena de 'La Travesía del Viajero del Alba' (y el que diga 'Explorador del Amanecer' acá, cobra), la cual había detestado previamente por su adición alterando el material original - ¿Y después, cuando más o menos comenzaste a adaptarte de nuevo, lo mismo otra vez?
Sep, después de pensar en esto no solo entiendo a Susan, sino que me resulta insultante que te pidan una y otra vez que abandones algo para ir hacia otra cosa que sabes no es permanente. Esa no es manera de vivir.
Con mi empatía hacia la reina perdida comenzó el camino hacia mi regreso a la fantasía de mi juventud, y darme cuenta en realidad que en esos libros están todos un poco locos.
No volví a interesarme en leer los libros como tales, sin embargo, hasta que hace una semana y unos días de la nada salió una idea que tuve que escribir: Kagome, o Aome de 'Inuyasha' encontrándose con una anciana Susan. Y como 'breve' es una palabra cuyo significado nunca comprendí - basta con ver la longitud de este artículo nomas para darse cuenta - cree una serie completa de trabajos donde gente de mundos distintos se cruzan.
El segundo trabajo en la serie es Kagome conociendo a un Will recién salido de la escuela de medicina.
Y así uní a dos sagas de mi juventud en un mismo universo - no hay de qué.
![]() |
| Pocas cosas fueron mas tristes en mi infancia que el final de 'La Materia Oscura'. Otro fanart. |
Al final del día Narnia siempre será el primer mundo más allá del mío en el que plante bandera, y los muchos mundos a los cuales me llevo el Aletiometro inspiraron mis propios multiversos primigenios y una saga que si alguna vez llego a escribir va a ser legendaria. Y si tengo algunas críticas hacia ellos ahora se refieren más al hecho de que ambos están en una traducción más... neutra - hubo un periodo en el que, gracias a obras semejantes, comencé a usar un 'vosotros', esos fueron tiempos realmente oscuros - y quizá hasta errónea en algunos puntos, el haberme vuelto proficiente en el inglés en esos años me hace dudar en la forma en la que ciertas expresiones están redactadas y cuál era su significado original en su lengua madre.
El que tuvo paciencia y leyó hasta el final recibirá la gracia eterna de la deidad que siga, y el que no crea en deidades recibe un 0km... Que yo no voy a dar, así que mejor a ir rezando.
Me hace recordar que una de las mayores desventajas de no creer en nada es que no le podes rezar a nada para que te ayude en los exámenes.
La próxima se viene el porqué, a pesar de que creo en la existencia de dioses, me considero una.
Saludos, y que la fuerza los acompañe.
Como siempre, locura y analisis mio, imagenes sacadas de internet.








